Aprender a la velocidad del pensamiento


En los últimos 20 años el ritmo al que cambian las cosas se ha vuelto vertiginoso, a tal punto que la única cosa que es constante es el cambio. Esto nos impone la necesidad de estar aprendiendo constantemente cosas nuevas, y las personas que no lo hacen se quedan inevitablemente atrás.

Hay algo que agrava aún más esta situación y es la creciente velocidad a la que cambian las cosas. Si piensas un poco, aquel programa de informática que con tanto esfuerzo aprendiste en el año dos mil, y que tuviste que invertir meses y dinero, hoy en día no te sirve para absolutamente nada.

Por esto en el siglo XXI, uno de los principales requisitos para simplemente sobrevivir es lo que yo llamo “aprender a la velocidad del pensamiento”. Si no somos capaces de absorber nueva información y aprender nuevas habilidades en corto tiempo, nos quedaremos rezagados y cada vez estaremos más a la cola.

Las nuevas generaciones ya lo traen en su ADN prácticamente. Si no lo crees, solo fíjate en la facilidad que tienen los niños pequeños de aprender a usar un ordenador, lo hacen sin necesidad de profesor o manual, cuando a muchos de nosotros nos tomó meses, libros, profesores y un largo etcétera lograrlo.

Para incrementar la rapidez con la que se aprenden cosas, hay que empezar por someterse de forma proactiva a un proceso de aprendizaje constante. Esto pasa por asistir a cursos con mucha frecuencia, leer los periódicos cada día, adoptar las nuevas tecnologías que se presenten en nuestro campo, asistir a conferencias y estar involucrado en actividades diferentes constantemente.

Recuerda, este es tan solo el peaje de entrada para poder entrar a la autopista de alta velocidad en la que vivimos.

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Reseña del libro “El Ejecutivo Eficaz”


Peter Drucker es considerado el padre del Management y fue uno de los grandes pensadores del siglo XX. Muchos de sus libros, escritos a lo largo del siglo pasado, siguen teniendo vigencia en el siglo XXI. Drucker era un hombre adelantado para su tiempo; fue él quién creo el término “Trabajador del Conocimiento”. Sus libros aportan una gran riqueza operativa y estratégica a cualquier profesional.

El Ejecutivo Eficaz, aunque puede parecer orientado exclusivamente a personas que trabajen en la empresa privada, es aplicable a cualquier persona con responsabilidades en cualquier tipo de organización (ONGs, iglesias, entidades gubernamentales, etc.).

Empecemos por describir cómo define Drucker dos términos:
1- La Eficacia es llevar a cabo las tareas correctas.
2- ¿Quién es un Ejecutivo? Es aquel trabajador del conocimiento, que por su posición o conocimiento es responsable de una contribución que afecta la capacidad de la organización de obtener resultados. Lo que hace a muchas personas ejecutivas en muchas organizaciones.

Hay 5 practicas que el autor considera imprescindibles para ser un ejecutivo eficaz:
1- Gestionar bien el tiempo.
El primer paso para desarrollar este hábito, es ver a qué cosas se dedica el tiempo, para luego delegar, abandonar o reducir aquellas actividades que no están alineadas con las prioridades o que otra persona pueda hacer mejor que nosotros.
Otra idea muy importante con respecto a la gestión del tiempo que se plantea en el libro es la “Consolidación del tiempo”. El trabajo intelectual, a diferencia del manual, requiere que dediquemos largos bloques de tiempo a las diversas actividades. Esto es mucho más efectivo que dedicar varios espacios cortos de tiempo a ese trabajo. Cuando nos sumergimos en cada tarea hasta el fondo es cuando logramos crear valor, descubrir soluciones, analizar correctamente y tomar decisiones efectivas.
2- Centrarse en lo que se puede contribuir a la organización.
El cambiar el centro de atención de las actividades a lo que se puede contribuir, hace que el ejecutivo eleve su visión de los pequeños detalles del día a día, y se pregunte cuáles son los resultados importantes que requiere la organización de él en cada momento. De esta manera se evita caer en la miopía profesional y ver la imagen global de la organización, su entorno y cómo encaja el propio trabajo en un todo.
3- Construir sobre fortalezas y no sobre debilidades.
Con mucha frecuencia tendemos a intentar mejorar nuestras carencias, pensando que de esta forma seremos más efectivos. El libro propone justo lo contrario, potenciar nuestros puntos fuertes es el mejor medio para obtener resultados.
La justificación de esta practica el autor la resume en una frase: “La excelencia humana solo puede lograrse en una área, o en unas cuantas como mucho.”
4- Poner primero lo primero.
El tiempo es un recurso limitado, escaso e irremplazable, por lo que el ejecutivo que quiere ser eficaz ha de ejecutar su trabajo de forma que le dé la atención debida a las prioridades primordiales de la organización.
Poner primero lo primero también significa abandonar todas aquellas actividades que han dejado de ser productivas, y concentrarse en las que son estratégicas para el presente y futuro de la organización.
5- Tomar decisiones efectivas.
Los ejecutivos eficaces toman decisiones efectivas, lo que depende de seguir un sistema, que implica tomar los pasos correctos en la secuencia apropiada.
Las decisiones eficaces son realmente juicios sobre opiniones diferentes, y no consensos sobre “hechos”. El ejecutivo reconoce que el proceso de toma de decisiones empieza por recopilar opiniones, y que como tales han de ser probadas contra los criterios establecidos para descartar las que no son de utilidad, y quedarse con las que concuerdan con los lineamientos establecidos.

Aunque Peter Drucker reconoce que hay algunas personas que de forma natural son altamente eficaces, plantea la eficacia como una habilidad que puede y debe ser aprendida. Esto requiere un alto grado de iniciativa y motivación por parte de cada persona, y no es algo que se logre de la noche a la mañana, pero los resultados que se obtienen compensan sobradamente el trabajo que se lleva a cabo para desarrollar esta habilidad.